jueves, 28 de octubre de 2010

Hablar de Sexo con los Hijos no es Fácil.

Por Silvia Uribe


Si usted tiene hijos, seguramente se ha preguntado más de una vez, cómo y cuándo tratar los temas que a todos los padres nos cuesta trabajo hablar con nuestros hijos. Los temas de las relaciones amorosas en general y en particular de sexo hacen que la mente se nos paralice, que la lengua se nos enrede y es como si la garganta se nos atrofiara sin remedio forzándonos a renunciar a nuestra intención de hablar.

Cada vez, terminamos convenciéndonos a nosotros mismos que no tenemos la preparación necesaria para hacerlo, que nuestros hijos de todas formas no nos van a hacer caso y nos salimos de la situación tan pronto como podemos, como si huyéramos de un monstruo cuyo objetivo es primero torturarnos y después matarnos de angustia. ¿Le suena conocido este escenario?

Sin embargo, la forma más sencilla para que estos temas no se conviertan en un tabú en la familia es aprovechando cada ocasión para tratarlos cuando no se refieran a nuestros hijos o a nadie cercano.

La televisión nos da la oportunidad perfecta, pues está llena relaciones y situaciones de tipo sexual que nos pueden proporcionar el entrenamiento perfecto para comenzar a sentirnos menos nerviosos, para escuchar lo que piensan nuestros hijos y, para que sin que ellos se den cuenta, les podamos demostrar cómo algunos comportamientos son completamente riesgosos e irresponsables y sobre las terribles consecuencias que éstos pueden tener.

Si comentamos casualmente sobre lo que vemos, nuestros hijos no nos acusarán de darles un sermón. Estos temas se normalizarán y pasarán de ser tabú a ser temas que comúnmente se pueden tratar en familia.

Pero ahí no debería parar nuestro esfuerzo. Nuestros hijos esperan que les guiemos. Aunque no lo admitan abiertamente, los jóvenes en edad pre adolescente y adolescente necesitan que alguien les diga cómo hacer las cosas, ya que las emociones y los sentimientos que se les presentan les son totalmente desconocidos y no saben qué hacer con ellos.

Ellos necesitan poder confiar en sus padres durante esas etapas de confusión. Nos rechazan, pero nos necesitan como aliados.

Una vez establecida esta confianza, no se nos hará cuesta arriba hablar clara, pero respetuosamente de lo que hoy nos parece imposible mencionar. El problema no es que nuestros hijos no nos quieran escuchar, sino que nosotros no nos queremos arriesgar a hablar.

Pero ¡atención! Para poder ser padres efectivos en nuestra comunicación durante estas etapas (de los 11-12 años en adelante) ésta debe comenzar desde son pequeñitos. La confianza debe estar ahí desde el principio de sus vidas y debe ir aumentando de acuerdo a su edad. Debemos de evitar a toda costa que se eleven barreras con “cosas que no se pueden mencionar” y con “ése tipo de temas” cuidando siempre de guardar un balance entre la confianza y el respeto.

No queramos tapar el sol con un dedo. Hoy en día nuestros hijos escuchan, ven y corren el riesgo de experimentar cosas a las que quizá nosotros no estuvimos expuestos hasta que fuimos adultos. No debemos temer a abrirles los ojos, pues ya los tienen bien abiertos. Nuestro trabajo será el de ponerle a su mente los lentes que necesitan para ver con claridad y saber juzgar las situaciones que se les presenten.

viernes, 22 de octubre de 2010

PREGUNTA


De quién es la responsabilidad cuando un adolescente se va por el camino equivocado en la vida?
Dínos lo que piensas....

viernes, 15 de octubre de 2010

EL FUTBOL Y LA POLITICA

Por Silvia Uribe

La política en E.U. es como un juego de soccer: cada jugador tiene una función en el campo, todos son igualmente importantes para el equipo y éste tiene una estrategia para llegar a la meta y meter un gol. Como Latinos, tenemos una abundancia de jugadores, pero no estamos organizados en equipo, desafortunadamente no tenemos una estrategia bien delineada y no tenemos clara nuestra meta. Por eso es que rara vez ganamos nuestras luchas políticas en este país.

Si esto le suena un tanto fuerte, tómese un minuto para analizarlo. Recientemente, el The Pew Hispanic Center (PHC) hizo una encuesta en donde se encontró que el tema de la Inmigración no está entre los más importantes para los Latinos. Los temas de educación, trabajo y cuidados a la salud resultaron ser los que captan la atención de nuestra gente para estas elecciones de noviembre.

¡Imagínese! Si la Reforma de Inmigración no es lo más importante para los Latinos, ¿por qué debería serlo para los demás? Si los Latinos no vamos a votar por aquellos que apoyan estas leyes – teniendo 11 millones de personas no documentadas – ¿por qué lo harían los que posiblemente se benefician de la presente situación?

Parecería que no comprendemos que hacer las cosas a tiempo en la política es básico. La educación y los trabajos son muy importantes, pero eso es importante para todos los demás también, mientras que con una Reforma de Inmigración, los Latinos seríamos los más beneficiados. Por estar razón, debemos luchar y enfocarnos desde ya por lograrla votando por los que trabajan por ella.

De no hacerlo, los Latinos permitiremos que nos sigan prometiendo cosas y hablándonos bonito, pero al final todo queda en palabras. Siempre saldremos perdiendo. Esto será hasta que aprendamos a exigir a través de nuestro voto.

La parte buena de esta encuesta nos dice que que los Latinos seguimos apoyando al Partido Demócrata. 6.5 de cada diez Latinos registrados para votar así lo expresaron, mientras que solo 2.2 de cada diez votarán por los Republicanos en todo el país.

La parte mala es que solamente 5.1 de cada 10 Latinos que pueden votar se sienten más o menos motivados para votar, comparado con 7 de cada diez del resto de los votantes que aseguran que lo harán. ¿Ve la diferencia? Esto sucede cada vez que hay elecciones.

Es bueno saber que como Latinos nos damos cuenta que los Demócratas son los que se preocupan más por los Hispanos. Sin embargo, el punto es que nuestra tendencia a no participar con nuestro voto lastima a toda nuestra comunidad, particularmente cuando estamos en espera de una Reforma de Inmigración .

La encuesta del PHC también demostró que aquellos que han escuchado hablar de la Reforma de Inmigración y han hablado sobre ella con alguien, se sienten más motivados a votar que los que no lo han hecho.

Quien haya dicho que no se debe hablar de política estaba equivocado. Por el contrario! Necesitamos hablar de todo lo que nos afecte. Necesitamos estar informados e informar a otros sobre lo que está pasando y debemos animarlos a votar.

Necesitamos participar más en las decisiones políticas. No podemos perder más tiempo. Trabajemos en conjunto para lograr leyes que nos beneficien. Cada voto cuenta.

VOTE! El 2 de Noviembre.

sábado, 9 de octubre de 2010

AHORA O NUNCA…

Por Silvia Uribe

La frase “Ahora o nunca”, jamás fue más apropiada que hoy. La razón es porque a partir de ahora, los Latinos tenemos que acostumbrarnos a estar muy pendientes y a actuar en favor de todo lo que se refiera a la Reforma de Inmigración, como lo es el muy famoso y, no menos controversial, DREAM Act.

Comencemos por reconocer un par de cosas que no ayudan: nuestra falta de unión y nuestra falta de tiempo, apatía, o flojera. Pero, en realidad, nuestra necesidad de lograr ésta tan necesitada Reforma, rebasa cualquier otra razón que podamos tener.

Se escuchan las voces de algunos Latinos que francamente me desilusionan cuando dicen que no quieren que haya ninguna reforma que ayude a nuestros hermanos a tener un camino más fácil hacia la legalización. Expresiones como “a mi me costó trabajo estar donde estoy, los demás tienen que sufrir lo mismo que yo sufrí” o “Esta gente todo lo quiere fácil. Nadie me ayudó a mí” son repetidas por muchos sin siquiera tener una base real.

La verdad es que a todos nos ha ayudado alguien. Que algunos no quieran reconocerlo, es otra cosa.
Usted, estoy segura, ha escuchado sobre los cubanos en EU. Ellos se han apoderado de la Florida, tanto en el aspecto económico, como en el político y el cultural. Eso no lo lograron por casualidad, ni porque son más trabajadores que los demás Latinos, ni más inteligentes. Lo lograron porque las leyes les dieron esa oportunidad y porque son unidos.

Si un Cubano llega por mar y toca tierra, automáticamente puede legalizar su situación. Una vez que ya están en el proceso de legalización, el resto de la comunidad Cubana se une para ofrecerle trabajo y para sacarlo adelante. Es así como se han hecho fuertes.
Lo mismo se puede decir de los Italianos. Su comunidad está para apoyarlos, no para atacarlos. No condicionan su apoyo basándose en egoísmo, ni en querer sentirse superiores. Lo ofrecen para el beneficio de toda su gente. Saben que, con el tiempo, esto les va a beneficiar a ellos mismos y a sus descendientes.

Desafortunadamente, los demás Latinos no hemos aprendido a hacer lo mismo. Por el contrario. Frecuentemente nos atacamos porque no somos del mismo país o de la misma región; porque tenemos un acento distinto o porque el color de nuestra piel, nuestra educación o nuestra situación económica y social nos hace sentir que estamos por encima de otros.

Por supuesto, este divisionismo ha funcionado divinamente para aquellos que solo se quieren aprovechar de nuestro esfuerzo y de nuestra necesidad de ganar dinero. Saben que tenemos que alimentar a nuestra familia en los Estados Unidos y también a la que se nos quedó en nuestro país. Esto lo aprovechan para seguir poniéndonos el pie encima.

No podemos seguir comportándonos de esta manera egoísta e ignorante.

Los Latinos somos muchos y nuestra fuerza está en los números. Ninguno partido político podría hacer en contra de los Latinos, esto es, si todos los que podemos, votáramos. Los Latinos debemos organizarnos y obligar a los legisladores a que nos den el sitio que nos hemos ganado con nuestro trabajo y nuestra contribución a este país.
Debemos exigirles que voten a favor de leyes y medidas que les permitan estudiar a nuestros hijos y que nos permitan tener una vida tranquila y sin el miedo de ser encontrados, deportados y separados de nuestra familia.

Aunque no estemos contentos con la Casa Blanca, es importante que votemos por el partido que está pidiendo que se haga una Reforma de Inmigración y no por el partido que se opone.
Aquí sí cuenta nuestro voto, a diferencia de nuestros países en donde el voto no es nada más que un mero trámite.
Votemos!
No se olvide de estar pendiente de todo lo referente a la Reforma de Inmigración y de acudir a los llamados para tomar acción.
Es Ahora o Nunca!