Les pasa a ustedes como a mí, al platicar con personas no Latinas, que les preguntan el porqué “la mayoría de los latinos” hacen ésto o aquello, como si fuera uno el vocero, el representante oficial o la persona que tiene todas las respuestas sobre los Latinos y su comportamiento? A mí me pasa todo el tiempo y, hasta cierto punto me incomoda, pues normalmente esta pregunta va acompañada de una crítica velada basada en prejuicios y racismo a la que yo, por supuesto, me siento obligada a responder en defensa de nuestra cultura. No se si siempre logro convercerles de lo que les digo pero, por lo menos, se ven obligados a escuchar mi respuesta y con ella, el lado que ellos desconocen y mi esperanza es que esto ayude, aunque sea un poquito, a que exista un mayor entendimiento entre las dos razas.
Sin embargo, en otras ocasiones como hace apenas unos días, me hacen preguntas con un afán auténtico de entender una actitud que causa problemas, que a nadie edifica y que, quienes la practican, afectan la reputación de todos los Latinos. La pregunta con la que me enfrenté fue la de ¿porqué los latinos no cumplen con su palabra? y acompañando la pregunta, venían varios ejemplos de una indiscutible falta de seriedad, que estoy segura que todos podemos reconocer.
Yo me quedé callada por un momento, sin saber qué decir, ni cómo contestar. Fue interesante analizar los sentimientos por los que fui pasando: de la confusión, a la negación, a la aceptación, a la incomodidad y finalmente, cuando pensé en los muchos ejemplos de los que a mí me ha tocado ser testigo, sentí verguenza: Nos comprometemos a hacer algo y dejamos “colgado/a” a la persona con quien nos comprometimos, prometemos ir a alguna parte y nunca llegamos, decimos que vamos a ayudar a alguien y todo se nos atraviesa y lo peor de todo es que, quizá desde el principio, sabíamos que no cumpliríamos con nuestro compromiso, pero aún así dimos nuestra palabra como si nada.... a la ligera.
Después, vinieron a mi mente aquellas películas que a todos nos encantan de Pedro Infante, Jorge Negrete y todos los grandes del cine. En ellas, la “palabra de honor” era lo que contaba. Nada de firmas de contratos, ni tanta cosa.... una persona daba su palabra y era más que suficiente y en esas mismas películas, cuando alguien no cumplía con la palabra empeñada, se avergonzaba a si mismo y a toda su familia. Lo mismo pasaba en la vida real y las cosas se hacían de la misma manera: la palabra era la palabra. Estoy segura que cada uno de nosotros podemos recordar a nuestro padre, nuestro abuelo, tío, mamá, etc., dando su palabra y para todos era sabido que la cumplirían. Entonces.... ¿qué nos pasó? ¿cuándo fue que la nuestra pasó de “palabra de honor”, a “palabra de horror?” La palabra de honor representa la seriedad, el carácter de una persona, la columna que lo sostiene y el material del que está hecho. No cuidar ese honor y nuestra palabra es afectar nuestra reputación como Latinos, especialmente viviendo en una comunidad pequeña como en la que vivimos y en momentos como éstos, en los que los ojos de los demás están puestos en la manera de actuar de los Latinos.
En muchos de nuestros países los gobernantes nos mienten, nos prometen cosas que nunca nos darán y nosotros hemos tenido que dejar nuestra patria quizá por esa falta de “palabra” de aquellos en quienes habíamos confiado. No es posible que nosotros estemos haciendo lo mismo ahora y en este país. No es posible que les estemos dando a nuestros hijos una reputación y una herencia de falta de seriedad y de desconocimiento de lo que es un compromiso. Nos enojamos cuando ellos nos dicen que harán algo y no lo hacen y los regañamos por esto, pero ¿no es precísamente lo que nosotros hacemos? Si nosotros les damos este ejemplo, ellos crecerán haciendo lo mismo y teniendo una palabra “que no vale nada”. ¿Es eso lo que queremos para ellos?
Este es un espacio abierto para la comunidad Latina en los Estados Unidos, en America Latina y en todas partes. Se tocaran temas de interes que nos ocupan y nos preocupan a todos. Les invito a que participen con sus sugerencias y oponiones en este foro abierto.
miércoles, 27 de junio de 2007
martes, 12 de junio de 2007
ES USTED PUNTUAL?
La puntualidad es una de las cosas a la que muchos Latinos le damos muy poca importancia. Tal pareciera que el tiempo no nos importara y, por consecuencia, tampoco importara a los demás. Como si cuando hacemos una cita, todo y todos estuvieran esperando, sin nada más que hacer, a que nosotros lleguemos... cuando podamos. ¿Quién nos ha dicho que llegar tarde o no llegar a un sitio, cuando hemos dicho que iremos a cierta hora, es algo que los demás deben disculpar?, ¿Que no se dan cuenta?, o ¿Que no les importa? ¿Por qué pensamos que las personas, desde nuestro patrón hasta nuestro amigo, tienen que aceptar nuestras excusas? El dicho aquél que dice “El que espera, desespera”, parece que lo tomamos en cuenta sólo cuando somos nosotros los que esperamos y, entonces sí, nos enojamos y decimos: “Qué grosero/a, dijo que venía y nunca llegó” o “Me molesta que me dejen plantado” o “Dónde anda que se tarda tanto?”o “¿Qué, se cree que tengo su tiempo?”, pero con todo y todo, cuando los impuntuales somos nosotros, siempre creemos que tenemos una buena excusa. Mentira! No hay excusa que valga! Cuando consistentemente llegamos tarde a todas partes, es porque no tomamos en cuenta a las otras personas y al hacerles perder su tiempo les demostramos nuestra falta de respeto. Los Latinos somos en general respetuosos de los demás, ¿porqué no pulirnos por el lado de la puntualidad y obtener los beneficios?
Muchas veces, de pasada escucho comentarios negativos sobre los Latinos debidos, principalmente a dos cosas: a que no hablamos inglés y a que no somos puntuales. En más de una ocasión me he embarcado en serias discusiones por estos motivos y aunque intervengo diciendo que no se puede generalizar, tampoco puedo decir que es mentira. También sé de los muchos problemas que la impuntualidad nos causa: Cuando llegamos tarde a una cita médica, con suerte nos ponen al final del día y si no, nos tenemos que esperar 2, 3 y hasta 4 semanas para que nos den otra; perdemos también oportunidades de trabajo y quizá hasta amistades, quienes cansadas que siempre llegamos tarde, dejan de invitarnos.
Todo esto nos afecta a nivel personal sí, pero también como grupo. Nuestra reputación como personas es importantísima, pero también debemos pensar en que tenemos una responsabilidad con los demás Latinos. Debemos todos de tratar de elevarnos, teniendo un comportamiento que nos haga sentir orgullosos unos de otros. En este Año Nuevo yo le invito a que, poco a poco, mejoremos y seamos más respetuosos de nuestro tiempo y el de los demás. Seamos puntuales para dar una buena imágen de nosotros como individuos y, orgullosamente, como Latinos.
Reciban un abrazo y mis mejores deseos.
Muchas veces, de pasada escucho comentarios negativos sobre los Latinos debidos, principalmente a dos cosas: a que no hablamos inglés y a que no somos puntuales. En más de una ocasión me he embarcado en serias discusiones por estos motivos y aunque intervengo diciendo que no se puede generalizar, tampoco puedo decir que es mentira. También sé de los muchos problemas que la impuntualidad nos causa: Cuando llegamos tarde a una cita médica, con suerte nos ponen al final del día y si no, nos tenemos que esperar 2, 3 y hasta 4 semanas para que nos den otra; perdemos también oportunidades de trabajo y quizá hasta amistades, quienes cansadas que siempre llegamos tarde, dejan de invitarnos.
Todo esto nos afecta a nivel personal sí, pero también como grupo. Nuestra reputación como personas es importantísima, pero también debemos pensar en que tenemos una responsabilidad con los demás Latinos. Debemos todos de tratar de elevarnos, teniendo un comportamiento que nos haga sentir orgullosos unos de otros. En este Año Nuevo yo le invito a que, poco a poco, mejoremos y seamos más respetuosos de nuestro tiempo y el de los demás. Seamos puntuales para dar una buena imágen de nosotros como individuos y, orgullosamente, como Latinos.
Reciban un abrazo y mis mejores deseos.
LOS IMPUESTOS
Muchos de nosotros no nos hemos podido emigrar de forma legal, a pesar que éste es uno de los objetivos más importantes para quienes vivimos en en este país. Sin embargo, eso no quiere decir que nunca lo vayamos a lograr. Cuando ese día llegue, le va a ser de mucha utilidad el poder comprobar que usted ha pagado sus impuestos y que ha contribuído a la grandeza de este país.
El “T” NUMBER o Número de ID para pagar impuestos es algo muy simple de obtener y le permite pagar impuestos y recibir los créditos correspondientes de manera legal. ¿Cómo? Muy sencillo, mire:
Primero que nada, tiene usted que preparar sus impuestos. Existen muchas personas que se dedican a eso y que conocen la manera que usted reciba la mayor cantidad de dinero posible de acuerdo a sus ingresos y a sus gastos.
Después fíjese, deberá llevar sus formas ya llenas a la oficina de impuestos más cercana. –Gráfica---- Dígales que quiere solicitar un “T” number. Deberá dejar sus papeles, y luego le enviarán el número a su domicilio.
De ahí en adelante, usted podrá utilizar ese número cada vez que presente sus impuestos y con ello demostrar su intención de hacer bien las cosas. Lo que es más importante es que no se corre ningún riesgo al hacer esto y a menos que cambien las leyes, nadie le puede molestar por hacer las cosas como Dios manda.
Vaya poniendo sus cosas en órden, para cuando se le presente la oportunidad de emigrarse. ¡Uno nunca sabe!
El “T” NUMBER o Número de ID para pagar impuestos es algo muy simple de obtener y le permite pagar impuestos y recibir los créditos correspondientes de manera legal. ¿Cómo? Muy sencillo, mire:
Primero que nada, tiene usted que preparar sus impuestos. Existen muchas personas que se dedican a eso y que conocen la manera que usted reciba la mayor cantidad de dinero posible de acuerdo a sus ingresos y a sus gastos.
Después fíjese, deberá llevar sus formas ya llenas a la oficina de impuestos más cercana. –Gráfica---- Dígales que quiere solicitar un “T” number. Deberá dejar sus papeles, y luego le enviarán el número a su domicilio.
De ahí en adelante, usted podrá utilizar ese número cada vez que presente sus impuestos y con ello demostrar su intención de hacer bien las cosas. Lo que es más importante es que no se corre ningún riesgo al hacer esto y a menos que cambien las leyes, nadie le puede molestar por hacer las cosas como Dios manda.
Vaya poniendo sus cosas en órden, para cuando se le presente la oportunidad de emigrarse. ¡Uno nunca sabe!
NO GASTE
Esto va para todos los senores: Pareciera que el 14 de febrero no es el día del amor, sino el día del gasto y con lo poco que nos quedó después del fin de año, todavía nos desfalcamos un poco más. ¿Y todo para qué? Vamos a analizalo, mire, Si usted regala digamos:
Flores: Ese día las dan carísimas. Si a su pareja le encantan las flores, déselas otro día, cuando no estén tan caras y sin motivo aparente. Con eso si le sorprenderá!
Chocolates – Con chocolates usted no saldrá del paso porque son engordantes y si no son los predilectos de su pareja, ni se los va a comer.
Joyas – ¿en estos tiempos, quién tiene dinero para regalar buenas joyas? Y si no son reales, olvídelo...al cabo de un corto tiempo hasta se le pondrán negras.
Perfumes – Si no sabe exactamente cuál le gusta a ella, ni lo intente, pues es algo de gusto muy, muy personal. Además, un buen perfume no es nada económico.
Cosas para la Casa – Ay, por favor, ni se le ocurra. Se trata de celebrarla; no de equiparla para el trabajo doméstico.
Gift Cards – Dar un ‘gift card’ es tanto como tirar la toalla, como decir no se que darle, ni quiero pensar en ello.
Muñecos de Peluche – No, no, no, no...signo de poca imaginación, y a menos que sea una niña de 5 años, no le ilusionará en lo más mínimo.
El punto señores es no gastar innecesariamente. Yo le garantizo que para esa persona que le ama, el mejor regalo es pasar un tiempo memorable con usted. Así que sea creativo y piense en algo original que hacer. Su pareja siempre lo recordará.
Flores: Ese día las dan carísimas. Si a su pareja le encantan las flores, déselas otro día, cuando no estén tan caras y sin motivo aparente. Con eso si le sorprenderá!
Chocolates – Con chocolates usted no saldrá del paso porque son engordantes y si no son los predilectos de su pareja, ni se los va a comer.
Joyas – ¿en estos tiempos, quién tiene dinero para regalar buenas joyas? Y si no son reales, olvídelo...al cabo de un corto tiempo hasta se le pondrán negras.
Perfumes – Si no sabe exactamente cuál le gusta a ella, ni lo intente, pues es algo de gusto muy, muy personal. Además, un buen perfume no es nada económico.
Cosas para la Casa – Ay, por favor, ni se le ocurra. Se trata de celebrarla; no de equiparla para el trabajo doméstico.
Gift Cards – Dar un ‘gift card’ es tanto como tirar la toalla, como decir no se que darle, ni quiero pensar en ello.
Muñecos de Peluche – No, no, no, no...signo de poca imaginación, y a menos que sea una niña de 5 años, no le ilusionará en lo más mínimo.
El punto señores es no gastar innecesariamente. Yo le garantizo que para esa persona que le ama, el mejor regalo es pasar un tiempo memorable con usted. Así que sea creativo y piense en algo original que hacer. Su pareja siempre lo recordará.
"NUESTRA CRUZ"
Siendo una persona que valora la herencia cultural de nuestros padres y nuestras tradiciones, regularmente promuevo el apego a las mismas. Sin embargo, hago algunas excepciones y la primera de ellas es con la VIOLENCIA DOMÉSTICA, así con mayúsculas, porque éstas si son palabras mayores. La violencia en la familia no es “nuestra cruz”, ni tampoco es la “ropa sucia que se tiene que lavar en casa”, ni ninguna de esas cosas que se nos han repetido por generaciones y que perpetúan el sufrimiento de las mujeres (en el la mayor parte de los casos) y del resto de la familia, grabándose en nuestros hijos permanentemente, para convertirlos en seres violentos y a las niñas en potenciales víctimas que aceptan por anticipado que la vida en pareja es violenta por naturaleza. La violencia en la familia es algo que va desgastando el espíritu de quienes la sufren y la condición humana de quienes la practican, bajándolos a un nivel de completa falta de razonamiento (característica principal del ser humano), poniéndoles así al nivel de los animales. Es una de esas cosas en las que nadie gana y todos pierden.
La mujer pierde su autoestima, su capacidad de tomar decisiones y, lo más importante, su libertad de acción, de palabra y hasta de pensamiento, pues si este no se ajusta al de su violento esposo, novio, etc., la situación se convierte en una bomba de tiempo. En pocas palabras, se vuelve esclava del miedo y el miedo la paraliza, impidiéndole tomar cartas en el asunto para salir de ese círculo vicioso tan conocido, que va de la explosión de una situación violenta (con palabras primero y luego quizá con golpes) a la luna de miel, en la que él se convierte en ese hombre dulce y complaciente que era en un principio, le pide perdón y le promete que no volverá a suceder. Al poco tiempo comienza a crecer de nuevo la tensión, cuando él se molesta de todo y ella no quiere ni hablar para no “provocarlo”, pero de todas formas llega la explosión de nuevo inevitablemente. Y así vez tras vez, día tras día y año tras año va pasando la vida en sufrimiento. ¿Injusto? Por supuesto!
Se necesita mucha fuerza para romper este círculo, pero tampoco es imposible. Si este es su caso, quiero decirle que ¡usted puede!, al igual que muchas otras mujeres han podido salir de esa situación. No importa que sea él quien mantenga la casa; usted también tiene dos manos para trabajar y con la ayuda disponible, podrá sacar adelante a sus hijos. En este país el trabajo no falta, asi que ¡Saque la casta! También se dice que los niños “siempre” están mejor con sus dos padres, lo cual es cierto cuando ambos padres son responsables, maduros y respetuosos entre sí y con los niños. Sin embargo, cuando el padre es violento, irresponsable e irrespetuoso, su presencia deja de ser algo positivo en la vida de los chicos, para convertirse en el peor ejemplo que se les puede dar.
Piénselo, algún día la violencia que usted y sus hijos sufren debe terminar y usted es la única que puede ponerle punto final.
La mujer pierde su autoestima, su capacidad de tomar decisiones y, lo más importante, su libertad de acción, de palabra y hasta de pensamiento, pues si este no se ajusta al de su violento esposo, novio, etc., la situación se convierte en una bomba de tiempo. En pocas palabras, se vuelve esclava del miedo y el miedo la paraliza, impidiéndole tomar cartas en el asunto para salir de ese círculo vicioso tan conocido, que va de la explosión de una situación violenta (con palabras primero y luego quizá con golpes) a la luna de miel, en la que él se convierte en ese hombre dulce y complaciente que era en un principio, le pide perdón y le promete que no volverá a suceder. Al poco tiempo comienza a crecer de nuevo la tensión, cuando él se molesta de todo y ella no quiere ni hablar para no “provocarlo”, pero de todas formas llega la explosión de nuevo inevitablemente. Y así vez tras vez, día tras día y año tras año va pasando la vida en sufrimiento. ¿Injusto? Por supuesto!
Se necesita mucha fuerza para romper este círculo, pero tampoco es imposible. Si este es su caso, quiero decirle que ¡usted puede!, al igual que muchas otras mujeres han podido salir de esa situación. No importa que sea él quien mantenga la casa; usted también tiene dos manos para trabajar y con la ayuda disponible, podrá sacar adelante a sus hijos. En este país el trabajo no falta, asi que ¡Saque la casta! También se dice que los niños “siempre” están mejor con sus dos padres, lo cual es cierto cuando ambos padres son responsables, maduros y respetuosos entre sí y con los niños. Sin embargo, cuando el padre es violento, irresponsable e irrespetuoso, su presencia deja de ser algo positivo en la vida de los chicos, para convertirse en el peor ejemplo que se les puede dar.
Piénselo, algún día la violencia que usted y sus hijos sufren debe terminar y usted es la única que puede ponerle punto final.
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