lunes, 27 de mayo de 2013





A MIS HIJAS…

SI PUDIERA SER TU, ME CAMBIARIA
PARA QUITARTE EL MIEDO DE LOS OJOS,
PARA SECARTE LAS LAGRIMAS DEL ALMA,
PARA LIMPIAR TU CAMINO DE ABROJOS
Y EVITAR LAS ESPINAS QUE TE MATAN.

SI PUDIERA SER TU, ME CAMBIARIA
PARA QUE NO DUDES DE TUS PASOS,
QUE CAMINES CON FUERZA HACIA ADELANTE,
SABIENDO QUE LLEVAS EN LOS BRAZOS
TU FUERZA Y TAMBIEN LA DE TU MADRE.

SI PUDIERA SER TU, ME CAMBIARIA,
PERO ESO ES ALGO QUE NO PUEDO;
SE QUE ERES PERFECTA COMO ERES,
INTELIGENCIA Y FUERZA COMBINADAS,
QUISE SER TU, PERO AL RECORDAR ESTO,
YA NO QUIERO.

Por Silvia Uribe

jueves, 18 de abril de 2013

UN MATRIMONIO EXITOSO


LO BUENO, LO MALO Y LO FEO.
Por Silvia Uribe



Al celebrar con mi esposo 31 años de matrimonio, varias personas me pidieron que compartiera nuestro “secreto” para tener un matrimonio exitoso. No existe tal secreto, pero les comparto algunos de mis pensamientos al respecto.
Casarse es un gran compromiso, como todos sabemos  y algunos lo hemos experimentado ya. Con frecuencia, sin embargo, vemos que dicho compromiso se rompe con tanta facilidad que el obvio que al menos una de las dos personas no estaba completamente comprometido. Particularmente para aquellos que, aún antes de casarse, ya están diciendo: “Si no funciona, me divorcio”.

El amor es muy importante, pero ciertamente no es suficiente para sostener un matrimonio durante toda una vida sin un real compromiso de ambas partes. He aprendido que la dedicación que se requiere para lograr que un matrimonio funcione, a veces va mucho más allá de lo que nosotros mismos nos consideramos capaces.
De ninguna manera estoy a favor de permitir que alguien nos falte al respeto o que abuse de nosotros ya sea física, emocional o espiritualmente, cruzando nuestros límites. El abuso nunca debe ser tolerado. A lo que me refiero es a esa clase de compromiso que nos da la fuerza interna que nos permite pelear, hasta límites desconocidos, para conservar una relación con una persona que vale la pena.

LO BUENO - Vayamos por partes. Digamos que los buenos momentos son aquellos en que todo va bien, cuando ambas personas están de acuerdo y, por lo tanto, no existen dificultades. Estos períodos suceden no solo al principio, sino también en otros momentos del matrimonio.

LO MALO - Después de algunas semanas o de algunos meses, cuando las diferencias con nuestra pareja se presentan, tratamos de ser tolerantes, pero no siempre es posible. Las diferencias – en educación y costumbres y debidas a esas tonterías que hacemos en nuestro diario vivir – llegan a ser insufribles. Los pleitos comienzan, los comportamientos pasivo-agresivos nos dominan y comenzamos reconsiderar nuestra decisión de vivir nuestra vida con una persona tan indeseable, que no escucha, no entiende, es egoísta y no desea cambiar.

Puesto que usar la lógica no funciona y gritar empeora las cosas, nos guardamos esos sentimientos, hasta que llega un día en que ya no aguantamos y entonces si que explotamos. Es entonces cuando nos planteamos la posibilidad de un divorcio. Sí, hasta los matrimonios más exitosos han pasado por estos períodos.
Desde mi punto de vista es, en esos precisos momentos, cuando se decide si un matrimonio va a ser exitoso o si terminará en divorcio.

El matrimonio es un contrato, después de todo. Aquellos que en ese momento se detienen para analizar por qué y para qué firmaron dicho contrato, tienen una mayor oportunidad de lograr la meta que se habían fijado: Estar unidos en las buenas y las malas. En un negocio, cuando firmamos el contrato, no lo hacemos pensando en que no tendremos problemas o que será fácil sacarlo adelante. Sabemos que se nos presentarán piedritas en el camino y hasta rocas enormes en algún momento; firmamos con la firme idea de superar lo que se nos presente para que tal negocio tenga éxito.

Habrán notado que utilizo la palabra exitoso y no duradero. Estas dos características de un matrimonio no significan lo mismo. Un matrimonio exitoso es aquel en que ambas partes valoran y disfrutan su vida en común a través de los años. Un matrimonio duradero pues existir aún si uno o los dos son miserables pero  ya sea presión familiar, costumbre o por razones económicas,  no se disuelve.

LO FEO - Pero todavía no hablamos de la parte fea del matrimonio, la cual yo considero que son esos períodos en que suceden cosas capaces de cambiarle la vida a la pareja y que casi siempre llegan inesperadamente. Esos momento en que parecería que no sólo el matrimonio se acabará, sino que el mundo se nos viene encima (hasta las parejas más exitosas pasan por estos períodos una o varias veces). Es en esos momentos cuando la pareja necesita la seguridad de que puede apoyarse en la otra persona hasta que pase la tormenta.

Los matrimonios exitosos y duraderos se pueden alcanzar. Todo depende de nuestra elección.  Quizá la persona que elijamos no sea la mejor parecida, la más graciosa o la más rica, pero tenemos que estar ciertos que esa persona tiene la capacidad de tener el mismo nivel de amor, respeto y compromiso que nosotros tenemos para trabajar en la relación. Entonces y solo entonces, nuestro matrimonio será lo suficientemente fuerte para sobrevivir lo bueno, lo malo y lo feo tomados de la mano con la persona que amamos.

jueves, 19 de abril de 2012

ARE WE THERE YET?


 By Silvia Uribe


Don’t get me wrong. The movie has what one can call a “happy ending," which I won’t spoil, in case you haven’t seen it. But, the more the movie progressed, the more I was subject to the unsettling feeling that this movie presaged some sort of reality the initial stages of which we are already living. Yes, I’m talking about the reality of our infamous “reality shows."


The parallels are stunning, if you think about it. People chosen to be a part of the entertainment have to do whatever the producers tell them in order to get the prize. Like in the movie, we reality show fans are avid consumers of whatever is sold to us as “fun to watch.” But – is it really? Or are we simply becoming insensitive, uncompassionate, and, to put it plainly, dehumanized beings? Is it right for us to laugh about other people’s misery, vices, depression, pain, or confusion?

Although I don’t watch a lot of TV shows in general, just by surfing the channels I’m aware of a number of them - which many times seem to be the only option available - that could very well be driving us to not think for ourselves, and to simply follow the path others draw for us. Here are some examples of what I’m talking about:

The Bachelor, and The Bachelorette – Self-abasement for fifteen minutes of fame.
Hoarders – Extremely depressed individuals who bury themselves alive.
Intervention – Drug addicts who at times consume in front of the cameras.
Jersey Shore – Low-living individuals with amazingly high levels of ignorance.
Wiped out – People risking their lives on a bad fall sparkled with snarky comments
Ultimate Fighter (UFC) – Pure bestiality.
Toddlers & Tiaras – Bordering on child abuse.
Sweet 16 – Brats’ empowerment at its best

Is this uplifting, positive, or even interesting? I venture to say that most of us don’t think it is. However, driven by a morbid impulse, we keep watching.

Who is to say that one of the Intervention participants won’t inadvertently overdose in front of the camera, or that one of the Jersey Shore cast members won’t badly hurt another one during one of their drunken brawls? What if one or more of the Wiped Out participants “accidentally” breaks their neck? Or if, while we’re watching, an ultimate fighter gets killed?

Will we stop watching then? Or are we going to coldly say that they knew what they were getting into? And will this explanation help convince us that we bear no responsibility whatsoever? Oh, wait a minute. Didn’t the husband of one of the Real Housewives commit suicide? Yes, he did.

To be fair, there are a few positive "reality" shows on the air, too. What Would You Do?Undercover BossRestaurant ImpossibleWhat Not to Wear, and a couple more. However, they don’t get half the attention from the media and the public as the other ones do.

At the pace we’re going, in not too long, our children may be “volunteering” for The Hunger Games. The question is whether we will – like the colorful people in the movie – still be watching.

KNOCK, KNOCK!



Who's There? A Burglar.

March 18, 2012


Not too long ago, some Goleta residents heard a knocking at our doors. If we were home and answered the knock, we found a person selling magazine subscriptions. Those who were not at home probably didn’t know that they'd received this visit. Instead, they found that their home had been burglarized.
This is just an example of what may happen anywhere these days, our nice neighborhood included.


I was one of the neighbors who was at home. The individual on my doorstep seemed amicable, and interested in making a buck or two. I didn’t buy a subscription, and after he left the familiar, self-imposed, guilt trip hit me. (After all, it was late in the day, he was probably tired — you know how it goes.)

Since safety is paramount to me, I’m in an eternal quest to achieve it. Recently, I learned through the grapevine about a program that the City of Goleta launched not too long ago called “Nextdoor." I immediately called the city, and Valerie Kushnerov explained what it is:

“The city implemented Nextdoor in Goleta to foster neighbor-to-neighbor and citywide communication," she said. "Goleta residents can use Nextdoor — a niche social network — to create private Web sites for their neighborhoods where they can get to know their neighbors, ask questions, and exchange local advice and recommendations. Topics of discussion on Nextdoor are as varied as local events, school activities, plumbers, babysitter recommendations, disaster preparedness, recent crime activity, and upcoming garage sales or even lost pets.”

Terrific! I am a sociable person and this idea sounds great to me, but even for those who are less inclined to social interaction, Nextdoor is a viable idea, since each person determines how much contact they have in the network, and at the same time, they can keep themselves informed of what’s going on around them.

But does it really work for safety purposes? My question was quickly answered when Kushnerov showed me what Greg Sorenson, the community resource deputy for the Sheriff's Office, wrote to the Nextdoor neighborhood watch groups:

“Update: In the early part of February, many of you were confronted by door to door solicitors selling magazine subscriptions in your neighborhoods. Over the course of a few days, some Goleta residents fell victim to home burglaries and attempted residential break-ins. Ultimately, it was found that one of the solicitors was responsible for the burglaries and deputies soon apprehended him. Due in part to tips coming into the Sheriff's Office, via Nextdoor, Sheriff's Detectives were able to get vital information about the suspect, which helped to firm up the case against him.” You can see it for yourself at the Sheriff's Office website.

"However," says one of the Nextdoor participants, "this is not only an efficient way to deal with crime. In my neighborhood, we get together once a month with the Nextdoor members to share the extra produce we have from our own gardens. We rotate homes, and we keep it very simple. It is something that I look forward to every time.”

Signing up is easy! The City of Goleta has set up 22 different neighborhoods. If you go to Nextdoor.com and put in your address, you will see if your neighborhood has a leader/founder. If so, continue the process and join your neighbors on Nextdoor. If your neighborhood has not yet been established by a founder, you can be it! Contact Valerie Kushnerov, public information officer for the City of Goleta, at 961-7507, or email her atkushnerov@cityofgoleta.org.

Nextdoor is a positive way to be connected with our closest neighbors and to know that even when we’re not there, someone is always keeping an eye open for us.

domingo, 19 de febrero de 2012

EL LEON NO ES COMO LO PINTAN





Por Silvia Uribe

Todos conocemos el dicho de “el león no es como lo pintan” y a finales del año pasado pude confirmar que esto es cierto. Todo comenzó cuando el único noticiero local en español, Noticiero Univisión Costa Central, le informó a los empleados que el último día que el noticiero saldría al aire sería en menos de dos semanas. 

Para aquellos que no lo saben, yo tenía un segmento en dicho noticiero, razón por la cual me fue comunicada la sorpresiva decisión.  Imnediatamente, en mi cabeza comenzaron a sonar muchas alarmas y a aparecer muchas preguntas: ¿qué pasaría con la comunidad? ¿Cómo iba la gente a obtener información diaria en español? ¿es legal que una compañía tome decisiones que no solo afecten, sino que aíslen a toda una comunidad? ¿Dónde esta la responsabilidad social de las empresas? Y lo más importante: ¿Vamos a permitir que se nos haga esto sin decir nada? ¡Por supuesto que No! Quizá no sabía la respuesta a las demás preguntas, pero si   sabía que debíamos hacer hasta lo imposible para evitar que se pisoteara nuestro derecho a la información.

Tras bambalinas todo era silencio y secreto. La estación no permitió que se le informara directamente al público sobre la decisión que se había tomado y si la gente no se enteraba, ¿cómo podía exigir sus derechos? Algunos miembros de la comunidad se me unieron y basándonos en que la razón que la estación dio para justificar su decisión fue que el noticiero producía sólo pérdidas, buscamos a un inversionista que pudiera proporcionar los fondos necesarios para continuar con el noticiario y al mismo tiempo, llevamos a cabo una campaña de llamadas telefónicas y cartas dirigidas a la empresa Entravision Communication Corporation, que producía el noticiero, para pedirles que antes de retirar el noticiero del aire hablaran con la comunidad y escucharan la propuesta. La empresa, jamás contestó una llamada y quienes toman las decisiones se negaron a hablar con el inversionista y a considerar su propuesta.

Consideramos que era incorrecto que la empresa ignorara a la comunidad y fue entonces que la organización Latinos Demócratas (LATIDEMS) determinó que daría su apoyo y llamó a una conferencia de prensa para informar, ahora si, a toda la comunidad de lo que estaba sucediendo. A esta conferencia de prensa acudieron diferentes medios. La empresa siguió pensando que podía ignorar a la comunidad y aún después de la conferencia de prensa, continuaron con su displicente silencio.

Si, el silencio continuó, pero se vieron forzados, por lo menos, a simular que la cobertura local continuaría. Por supuesto que viendo el noticiero que ahora es regional y que tiene su base en Salinas, California, cualquiera se da cuenta inmediata que no tiene casi nada de cobertura local y que, en realidad, cuando dicen local, quieren decir del norte del condado solamente. Del noticiero que era de media hora, dejaron apenas 5 -7 minutos.

Cuando digo que “el león no es como lo pintan” es porque hubieron muchas más cosas que no son obvias, que se manejaron por “debajo del agua”. Me refiero a que la razón por la que se hizo tanto ruido respecto al cierre del noticiero no fue únicamente por el cierre en si, sino por la falta de atención a una comunidad que le ha sido fiel a la estación por 8 años, porque no le dieron importancia a la necesidad ni al derecho que todos los residentes de este país tenemos a la información y porque asumieron que como ha sucedido hasta ahora y sin importar de lo que se trate, la comunidad Latina aceptaría lo que fuera sin protestar y que nadie se daría cuenta de lo grave de esta injusticia social. Esta vez, no fue así.

Con la publicidad que Latinos Demócratas (LATIDEMS) le dio al asunto, toda la comunidad se enteró y se molestó por lo sucedido y cuando digo la comunidad estoy hablando de Latinos y no Latinos. En el futuro, ya nadie va a asumir que los Latinos agacharemos las orejas y que permitiremos que pasen por encima de nuestros derechos sin, por lo menos, denunciar al que lo haga.

Nuestro esfuerzo no ha terminado. Estamos en conversaciones con diferentes personas y organizaciones para lograr que nuestra comunidad, de alguna manera, esté informada sobre lo que sucede localmente. Conforme avancemos, les pondré al día sobre el resultado de nuestros esfuerzos.
Como siempre, pueden comunicarse conmigo al 805-699-6013